El Caudillo Pardo

(Dirigida por Aldo Salvini – Perú 2004)

“Todos hemos sido puestos en este mundo para luchar, sufrir y gozar. Me salen lágrimas al decir esto.”

Suena la melodía de “Dancing in the Dark”, nos remite a recordar a Fred Astaire y Cyd Charisse bailando en el Central Park.

El Caudillo Pardo es la historia de un hombre sesentón llamado Jorge. Cuando se trata de la vida él no se considera ni maquiavélico ni antimaquiavélico. Su padre era polaco y su madre austriaca. Por cierto la mejor madre del mundo. En un momento de su vida tuvo esposa e hijo, sin embargo ambos murieron, la primera de cáncer y el segundo en un accidente en moto.

Su día transcurre entre levantarse de la cama, tender su cama, reparar el grifo del caño de baño, usar una máquina de afeitar eterna (esta le abarata parte de la canasta familiar). Una vez afeitado, hace abdominales como en su época militar. Jorge piensa que un cuerpo equilibrado te da una evolución espiritual, hay que se perfeccionistas en lo que es debido.

Pasan las horas y eleva oraciones a Dios, en ellas incluye a todos. Vive en Miraflores, pero se va a Surquillo, específicamente a un callejón de donde saca un mesa a la vereda, se para encima y empieza a dar discursos, sobre todo los fines de semana. Jorge se alucina que es un caudillo cuando habla en frente de todos los transeúntes. Según él la clave de la oratoria radica en la sátira, la ironía, el contraste y la caricatura. Él dice manejar a la perfección estos cuatro aspectos.

Al regresar a casa, en esta se respira prudencia y austeridad. Con lujos para unos se trae miseria para otros. Antes de dormir lee libros como “Historia de la Civilización Antigua” (La frase: La historia la escriben el que gana la guerra). Jorge piensa que este mundo no se rige por la sabiduría por eso anda mal, un mundo donde a las personas diferentes les llaman locos.

Él cree que todos somos hijos de Adán y Eva. Nada que ver con la teoría de la evolución. Definitivamente el espíritu ha existido antes que la materia. Jorge cree en la sinceridad y piensa que la verdad a la larga resulta incontenible como la fuerza de un terremoto. Al hablar de mujeres dice que aquellas que no dialogan no son sexo débil, son sexo muerto, que desprecian a la vida.

Jorge dice que hay un cuadrado inamovible en la eternidad que vivimos, dentro del cual debemos funcionar: La razón, la moral, Dios y la ciencia. Debemos vivir en ese marco. Las personas débiles son más propensas a caer en excesos por no estar enfocados en dicho cuadrado.

Jorge dice: “Al final de nuestra vida ocuparemos un lugar en el tiempo y en el espacio, del cual ya es demasiado tarde para arrepentirse pero no hay problema porque estamos actuando de acuerdo a la voz de nuestra conciencia, que es la voz de Dios. Yo tengo fe en la vida.”
La película culmina con la melodía de “My Prayer” y pensamos en ese grupo The Platters cantando armoniosamente en los fabulosos años sesenta.

Comentarios

Anónimo dijo…
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iTzBenjY dijo…
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