viernes, 4 de marzo de 2011

Alienados

(Dirigida por Rafael Arévalo – Perú 2008)

Unos chicos viajan en una custer a una playa de Chilca donde cuentan que se han dado más avistamientos de ovnis en el Perú. Ellos pertenecen a una comunidad que tiene como pasión los ovnis. Pasan un par de días pero no se produce avistamiento alguno, sin embargo el último día, uno de los muchachos se va del grupo hacia la playa, los otros se quedan porque piensan que ya no va pasar nada. Lo que esta por ocurrir va cambiar la situación de todos los integrantes de la comunidad y del hermano de una de las chicas que sin querer se va ver involucrado con ellos, tres semanas después.

Arévalo propone un cine extraño, tan “apart” de los demás filmes peruanos. Usa siempre los mismos actores (sus amigos). Sus historias y personajes siempre están en búsqueda de algo. En “Alienados”, cada uno de los miembros de la comunidad parecen muy unidos pero en el fondo sufren de una soledad increíble combinada con una paranoia tremenda (se sienten perseguidos por algo o por alguien o por quien sabe qué).

La historia de la película transcurre a través del hermano de una de las integrantes de la Comunidad. De este muchacho sólo se escucha su voz, pero todo el tiempo vamos viendo hacia donde va, las preguntas que se hace, las conclusiones a las que llega, con quienes conversa. Prácticamente el nos cuenta la historia de la película. Su frase final nos deja pensando: “La gente enloquece cada día más y a nadie parece importarle”. Quizá esa sea el mensaje del filme.

domingo, 6 de febrero de 2011

La frase del día



A la gente le gusta juzgar lo que no entiende. Este es un loco dicen, este es una mierda. No entienden nada. Qué van a entender?....... Juzgan no más. Así es la gente.



Pero hay veces que uno hace lo que tiene que hacer si es hombre. Eso es algo que nunca van a entender los débiles.

La boca del Lobo - Perú 1988

domingo, 30 de enero de 2011

La Insignia

Esta no es una película (pero debería serlo). Esto sólo es un cuento que leí estudiando en la Pre-Agraria el año 1995. Recuerdo que es uno de los primeros cuentos que me inclinaron por la fascinación que significa leer un cuento o un libro, y dentro de nosotros visualizar como una película lo que le pasa al personaje o a los personajes. Antes ustedes uno de los mejores cuentistas peruanos: Julio Ramón Ribeyro.

LA INSIGNIA
Hasta ahora recuerdo aquella tarde en que al pasar por el malecón divisé en un pequeño basural un objeto brillante. Con una curiosidad muy explicable en mi temperamente de coleccionista, me agaché y después de recogerlo lo froté contra la manga de mi saco. Así pude observar que se trataba de una menuda insignia de plata, atravesada por unos signos que en ese momento me parecieron incomprensibles. Me la eché al bolsillo y, sin darle mayor importancia al asunto, regresé a mi casa. No puedo precisar cuánto tiempo estuvo guardada en aquel traje que usaba poco. Sólo recuerdo que en una oportunidad lo mandé a lavar y, con gran sorpresa mía, cuando el dependiente me lo devolvió limpio, me entregó una cajita, diciéndome: "Esto debe ser suyo, pues lo he encontrado en su bolsillo".
Era, naturalmente, la insignia y este rescate inesperado me conmovió a tal extremo que decidí usarla.
Aquí empieza realmente el encadenamiento de sucesos extraños que me acontecieron. Lo primero fue un incidenbte que tuve en una librería de viejo. Me hallaba repasando añejas encuadernaciones cuando el patrón, que desde hacía rato me observaba desde el ángulo más oscuro de su librería, se me acercó y, con un tono de complicidad, entre guiños y muecas convencionales, me dijo: "Aquí tenemos libros de Feifer". Yo lo quedé mirando intrigado porque no había preguntado por dicho autor, el cual, por lo demás, aunque mis conocimientos de literatura no son muy amplios, me era enteramente desconocido. Y acto seguido añadió: "Feifer estuvo en Pilsen". Como yo no saliera de mi estupor, el librero terminó con un tono de revelación, de confidencia definitiva: "Debe usted saber que lo mataron. Sí, lo mataron de un bastonazo en la estación de Praga". Y dicho esto se retiró hacia el ángulo de donde había surgido y permaneció en el más profundo silencio. Yo seguí revisando algunos volúmenes maquinalmente pero mi pensamiento se hallaba preocupado en las palabras enigmáticas del librero. Después de comprar un libro de mecánica salí, desconcertado, del negocio.
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Durante algún tiempo estuve razonando sobre el significado de dicho incidente, pero como no pude solucionarlo acabé por olvidarme de él. Mas, pronto, un nuevo acontecimiento me alarmó sobremanera. Caminaba por una plaza de los suburbios cuando un hombre menudo, de faz hepática y angulosa, me abordó intempestivamente y antes de que yo pudiera reaccionar, me dejó una tarjeta entre las manos, desapareciendo sin pronunciar palabra. La tarjeta, en cartulina blanca, sólo tenía una dirección y una cita que rezaba: SEGUNDA SESION: MARTES 4. Como es de suponer, el martes 4 me dirigí a la numeración indicada. Ya por los alrededores me encontré con varios sujetos extraños que merodeaban y que, por una coincidencia que me sorprendió, tenían una insignia igual a la mía. Me introduje en el círculo y noté que todos me estrechaban la mano con gran familiaridad. En seguida ingresamos a la casa señalada y en una habitación grande tomamos asiento. Un señor de aspecto grave emergió tras un cortinaje y, desde un estrado, después de saludarnos, empezó a hablar interminablemente. No sé precisamente sobre qué versó la conferencia ni si aquello era efectivamente una conferencia. Los recuerdos de niñez anduvieron hilvanados con las más agudas especulaciones filosóficas, y a unas disgresiones sobre el cultivo de la remolacha fue aplicado el mismo método expositivo que a la organización del Estado. Recuerdo que finalizó pintando unas rayas rojas en una pizarra, con una tiza que extrajo de su bolsillo.
Cuando hubo terminado, todos se levantaron y comenzaron a retirarse, comentando entusiasmados el buen éxito de la charla. Yo, por condescendencia, sumé mis elogios a los suyos, mas, en el momento en que me disponía a cruzar el umbral, el disertante me pasó la voz con una interjección, y al volverme me hizo una seña para que me acercara. - Es usted nuevo, ¿verdad? -me interrogó, un poco desconfiado. - Sí -respondí, después de vacilar un rato, pues me sorprendió que hubiera podido identificarme entre tanta concurrencia-. Tengo poco tiempo. - ¿Y quién lo introdujo? Me acordé de la librería, con gran suerte de mi parte. -Estaba en la librería de la calle Amargura, cuando el... - ¿Quién? ¿Martín? - Sí, Martín. -!Ah, es un colaborador nuestro! - Yo soy un viejo cliente suyo. - ¿Y de qué hablaron? -Bueno... de Feifer. -¿Qué le dijo? -Que había estado en Pilsen. En verdad... yo no lo sabía -¿No lo sabía? - No -repliqué con la mayor tranquilidad. - ¿Y no sabía tampoco que lo mataron de un bastonazo en la estación de Praga? - Eso también me lo dijo. -!Ah, fue una cosa espantosa para nosotros! -En efecto -confirmé- Fue una pérdida irreparable. Mantuvimos una charla ambigua y ocasional, llena de confidencias imprevistas y de alusiones superficiales, como la que sostienen dos personas extrañas que viajan accidentalmente en el mismo asiento de un ómnibus. Recuerdo que mientras yo me afanaba en describirle mi operación de las amígdalas, él, con grandes gestos, proclamaba la belleza de los paisajes nórdicos. Por fin, antes de retirarme, me dio un encargo que no dejó de llamarme la atención . -Tráigame en la próxima semana -dijo- una lista de todos los teléfonos que empiecen con 38. Prometí cumplir lo ordenado y, antes del plazo concedido, concurrí con la lista. -!Admirable! -exclamó- Trabaja usted con rapidez ejemplar.
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Desde aquel día cumplí una serie de encargos semejantes, de lo más extraños. Así, por ejemplo, tuve que conseguir una docena de papagayos a los que ni más volví a ver. Mas tarde fui enviado a una ciudad de provincia a levantar un croquis del edificio municipal. Recuerdo que también me ocupé de arrojar cáscaras de plátano en la puerta de algunas residencias escrupulosamente señaladas, de escribir un artículo sobre los cuerpos celestes, que nunca vi publicado, de adiestrar a un meno en gestos parlamentarios, y aun de cumplir ciertas misiones confidenciales, como llevar cartas que jamás leí o espiar a mujeres exóticas que generalmente desaparecían sin dejar rastro.
De este modo, poco a poco, fui ganando cierta consideración. Al cabo de un año, en una ceremonia emocionante, fui elevado de rango. "Ha ascendido usted un grado", me dijo el superior de nuestro círculo, abrazándome efusivamente. Tuve, entonces, que pronunciar una breve alocución, en la que me referí en térmios vagos a nuestra tarea común, no obstante lo cual, fui aclamado con estrépito.
En mi casa, sin embargo, la situación era confusa. No comprendían mis desapariciones imprevistas, mis actos rodeados de misterio, y las veces que me interrogaron evadí las respuestas poque, en realidad, no encontraba una satisfactoria. Algunos parientes me recomendaron, incluso, que me hiciera revisar por un alienista, pues mi conducta no era precisamente la de un hombre sensato. Sobre todo, recuerdo haberlos intrigado mucho un día que me sorprendieron fabricando una gruesa de bigotes postizos pues había recibido dicho encargo de mi jefe.
Esta beligerancia doméstica no impidió que yo siguiera dedicándome, con una energía que ni yo mismo podría explicarme, a las labores de nuestra sociedad. Pronto fui relator, tesorero, adjunto de conferencias, asesor administrativo, y conforme me iba sumiendo en el seno de la organización aumentaba mi desconcierto, no sabiendo si me hallaba en una secta religiosa o en una agrupación de fabricantes de paños.
A los tres años me enviaron al extranjero. Fue un viaje de lo más intrigante. No tenía yo un céntimo; sin embargo, los barcos me brindaban sus camarotes, en los puertos había siempre alguien que me recibía y me prodigaba atenciones, y en los hoteles me obsequiaban sus comodidades sin exigirme nada. Así me vinculé con otros cofrades, aprendí lenguas foráneas, pronuncié conferencias, inauguré filiales a nuestra agrupación y vi cómo extendía la insignia de plata por todos los confines del continente. Cuando regresé, después de un año de intensa experiencia humana, estaba tan desconcertado como cuando ingresé a la librería de Martín.
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Han pasado diez años. Por mis propios méritos he sido designado presidente. Uso una toga orlada de púrpura con la que aparezco en los grandes ceremoniales. Los afiliados me tratan de vuecencia. Tengo una renta de cinco mil dólares, casas en los balnearios, sirvientes con librea que me respetan y me temen, y hasta una mujer encantadora que viene a mí por las noches sin que yo le llame. Y a pesar de todo esto, ahora, como el primer día y como siempre, vivo en la más absoluta ignorancia, y si alguien me preguntara cuál es el sentido de nuestra organización, yo no sabría qué responderle. A lo más, me limitaría a pintar rayas rojas en una pizarra negra, esperando confiado los resultados que produce en la mente humana toda explicación que se funda inexorablemente en la cábala.
(Lima, 1952)

domingo, 16 de enero de 2011

Detrás del mar

(Dirigida por Raúl del Busto – Perú 2005)

Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.
(Proverbio Chino)

El ruido del mar, no hay sol. Sólo vemos las olas formarse y hacer ese ruido característico. En la orilla flora un barco de papel, se mueve al ritmo del agua. Hace un rato volaba una paloma blanca, ahora vuelan unas aves oscuras.

20 de noviembre
El muchacho se despierta, contempla la luz del día largo rato, prende la televisión y cambia de canales, va al baño, va a la cocina y se prepara su desayuno, lava sus platos. Se va a la computadora pero se aburre pronto. Se sienta en su sala y se pone a fumar. Nada calma su soledad. Ahora parece pensar, en ¿qué? …. Respuesta: no se sabe.

Sale de su casa, al peluquero. Se observa al espejo mientras le cortan con la máquina, juega con parte de su cabello en sus manos. Ahora arma su maleta, la pone en la cajuela del auto, parte en el asiento de atrás, no se sabe a dónde. Su mirada expresa tristeza.

Ya es noche
Otro tipo esta viajando en un auto, las calles y las luces de los postes alumbran el camino, la carretera y sus barandas reflejan el paso de un lugar a otro. Él cierra los ojos. Llega a una casa, se sienta en el sofá, piensa, se fuma un cigarrillo, sigue pensando. Coge un cofre azul que contiene un aro de matrimonio, el aro se cae, él sigue pensando, con su dedo toca el aro. Al rato observamos a dos aros metidos en el cofre azul. El tipo se va a la mesa. Ahí ha escrito una carta dirigida a una mujer llamada Cyntia. Arma su maleta y se va.

Otra vez el ruido del mar, las olas, las aves, esta vez vemos más arena, el tipo llega con su maleta. Contempla el mar, no hay nadie en la playa. Se sienta en la arena. Se fuma un cigarrillo. Saca la carta que escribió para Cyntia, la lee, luego hace un origami y la transforma en un barco de papel (el mismo del inicio del film). Su mirada es triste como la del muchacho con la que se empezó esta historia.

Ya no sabemos qué hora es
Una joven se encuentra en la piscina, ella nada con su ropa de baño azul de un lado para otro. Hace estilo libre. Por ratos se mete al fondo del agua y hace respiraciones.

Al rato esta en su cuarto, con su pijama. Sentada, piensa. Parece triste como los personajes del 20 de noviembre.

Amanece, el techo de cuarto esta adornado con estrellas. Ella, sus labios carnosos, su pelo enrulado, sus ojos tristes, su nariz en punta, piensa. Busca el teléfono, marca un número, corta. Vuelve a marcar el número, corta otra vez. Sale al patio donde se encuentra la piscina, observa el cielo. Otra vez vuelve al teléfono, otra vez corta. Corta un mango con la mano izquierda. Disfruta su sabor. Va al teléfono, marca un número y corta por enésima vez.

La noche aparece otra vez, ella logra hablar por teléfono. Le pregunta a la persona del otro lado de la línea si debe seguir esperando.

El mar otra vez, el barco de papel esta volteado, el agua lo ha revolcado.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Abisa a los compañeros

(Dirigida por Felipe Degregori – Perú 1980)

El rencor te perjudica.

El Sr. Ruiz (Orlando Sacha) llega a la ciudad de Lima con un propósito, robar un banco. Llega acompañado de dos pares. Cuando llegan a la pensión donde se van a alojar, el Sr. Ruiz observa a una mujer bajando las escaleras. El dueño de la pensión le comenta: “las mujeres son un problema”.

Un tipo se lava la cabeza en un callejón, en la radio suena “Staying Alive” de Bee Gees. Una vez que termina de lavarse va a su casa y se reune con un amigo, este último le dice que ya llegó el Sr. Ruiz.

El Sr. Ruiz y todo un grupo de pares conversan y planean el robo del banco. Se entrenan para ello. Como el banco se encuentra siendo refaccionado, fingen ser obreros para cometer su propósito. Sin embargo el día que cometen su ansiado robo, pareciera que hubiera sido un éxito, sin embargo uno de ellos es reconocido por un joven practicante que ha entrado a trabajar al banco recientemente. Este detalle le da indicios a la policía de cómo hallar a los integrantes del atraco.

Film de inicios de los 80 donde destaca Orlando Sacha y Jorge Rodríguez Paz. El guión de la película está basado en un libro de Guillermo Thorndike.

lunes, 1 de noviembre de 2010

El Caudillo Pardo

(Dirigida por Aldo Salvini – Perú 2004)

“Todos hemos sido puestos en este mundo para luchar, sufrir y gozar. Me salen lágrimas al decir esto.”

Suena la melodía de “Dancing in the Dark”, nos remite a recordar a Fred Astaire y Cyd Charisse bailando en el Central Park.

El Caudillo Pardo es la historia de un hombre sesentón llamado Jorge. Cuando se trata de la vida él no se considera ni maquiavélico ni antimaquiavélico. Su padre era polaco y su madre austriaca. Por cierto la mejor madre del mundo. En un momento de su vida tuvo esposa e hijo, sin embargo ambos murieron, la primera de cáncer y el segundo en un accidente en moto.

Su día transcurre entre levantarse de la cama, tender su cama, reparar el grifo del caño de baño, usar una máquina de afeitar eterna (esta le abarata parte de la canasta familiar). Una vez afeitado, hace abdominales como en su época militar. Jorge piensa que un cuerpo equilibrado te da una evolución espiritual, hay que se perfeccionistas en lo que es debido.

Pasan las horas y eleva oraciones a Dios, en ellas incluye a todos. Vive en Miraflores, pero se va a Surquillo, específicamente a un callejón de donde saca un mesa a la vereda, se para encima y empieza a dar discursos, sobre todo los fines de semana. Jorge se alucina que es un caudillo cuando habla en frente de todos los transeúntes. Según él la clave de la oratoria radica en la sátira, la ironía, el contraste y la caricatura. Él dice manejar a la perfección estos cuatro aspectos.

Al regresar a casa, en esta se respira prudencia y austeridad. Con lujos para unos se trae miseria para otros. Antes de dormir lee libros como “Historia de la Civilización Antigua” (La frase: La historia la escriben el que gana la guerra). Jorge piensa que este mundo no se rige por la sabiduría por eso anda mal, un mundo donde a las personas diferentes les llaman locos.

Él cree que todos somos hijos de Adán y Eva. Nada que ver con la teoría de la evolución. Definitivamente el espíritu ha existido antes que la materia. Jorge cree en la sinceridad y piensa que la verdad a la larga resulta incontenible como la fuerza de un terremoto. Al hablar de mujeres dice que aquellas que no dialogan no son sexo débil, son sexo muerto, que desprecian a la vida.

Jorge dice que hay un cuadrado inamovible en la eternidad que vivimos, dentro del cual debemos funcionar: La razón, la moral, Dios y la ciencia. Debemos vivir en ese marco. Las personas débiles son más propensas a caer en excesos por no estar enfocados en dicho cuadrado.

Jorge dice: “Al final de nuestra vida ocuparemos un lugar en el tiempo y en el espacio, del cual ya es demasiado tarde para arrepentirse pero no hay problema porque estamos actuando de acuerdo a la voz de nuestra conciencia, que es la voz de Dios. Yo tengo fe en la vida.”
La película culmina con la melodía de “My Prayer” y pensamos en ese grupo The Platters cantando armoniosamente en los fabulosos años sesenta.

domingo, 31 de octubre de 2010

La Vigilia

(Dirigida por Augusto Tamayo – Perú 2010)
Lo que hagas por otro que ese otro pueda hacer por sí mismo, lo hace inútil.
Haz lo que hay que hacer.
(Kant)

Hay luna llena en el cielo limeño, Edgardo (Gianfranco Brero) escribe en el teclado de la computadora unas líneas acerca de distintos temas acerca de la vida de los seres humanos. Llega a la conclusión que el amor es pragmático. Si el amor es práctico entonces llegamos a la conclusión que no hay sentimientos en ese amor, todo es interés puro. Las conclusiones de Edgardo no distan mucho de la realidad, al fin y al cabo hay tantos matrimonios por conveniencia, tantos divorcios, separaciones, nunca meditaron en qué era el amor, se dejaron llevar por sus emociones, sensaciones, apariencias o por el qué dirán si me ven con alguien regio o regia.

Edgardo lee con atención lo que ha escrito. De pronto se distrae porque escucha unos ruidos en el patio de su casa que da hacia la calle. Sale por la puerta, mira hacia un lado y otro, no encuentra nada, sólo a lo lejos en la calle una pareja devorándose intensamente junto a un poste. Vuelve a entrar a la casa, va a la cocina y se prepara unos tallarines en salsa roja. Se sirve una copa de vino también. Va a la sala, con su plato de tallarines y su copa de vino. Mete un CD de música clásica en el equipo de radio. Los cuadros que albergan su casa son de Caravaggio, ese pintor italiano de estilo atrevido que muestra a las personas en sus facetas más violentas, en su desnudez más absoluta, en su curiosidad más excitante, en su tristeza más marcada. Está tranquilo escuchando la música, deleitándose con el sabor de la bebida y escucha nuevos ruidos en el patio, busca una linterna, camina despacio, esta vez tiene que encontrar algo. Mira hacia el jardín y lo alumbra. Distingue el cuerpo de una mujer que tapa su rostro de costado, ella voltea, lo mira y se abalanza sobre él diciéndole lisuras y pateándolo por distintas partes del cuerpo. Resulta fácil llevarlo a Edgardo adentro de la casa donde la joven mujer le ata de las manos y le cierra la boca con una corbata.

La chica, de nombre Jessica (Stephanie Orúe), camina de un lado a otro. Dice que está jodida, que alguien la persigue, que la van a matar. Edgardo la observa, tiene el cuerpo quebrado, de tez trigueña, cabello lacio oscuro, manos con dedos largos, pechos con forma alimonada, como usa una minifalda pequeñísima se logra ver su calzón rojo, su boca es una invitación al pecado al igual que su cuello largo y sus orejas. Jessica se da cuenta que el viejo Edgardo la observa, ella se pone en guardia y le pregunta a él si le tiene miedo, él responde con la cabeza que no. Le aprieta los huevos y le dice que más le vale que si le tenga miedo a ella. Mira los cuadros y unas fotos de obras de Caravaggio. Jessica piensa que Edgardo o es un enfermo sexual o sencillamente está quemado del cerebro.

Jessica explora la casa mientras que Edgardo logra desatarse y quitarse de la boca la estúpida corbata. Golpea a Jessica y ahora ella es su secuestrada. Le hace preguntas a las que ella responde mentiras, la principal es quién es ella. Ella primero le responde que es terruca, él no le cree. Ella luego le dice que es puta, le mueve la lengua encima de sus labios, le abre las piernas para mostrarle su calzón rojo, lo mira como toda una puta, él una vez más no le cree. Ella dice que le llega al pincho lo que él piense. Ahora dice ser una secuestradora, él no le cree por tercera vez. Unos hombres llegan a la casa, Edgardo la esconde a Jessica. Están armados y buscan a Jessica, esta les ha robado algo. El líder dice que no va descansar hasta encontrar a tamaña pendeja. Edgardo descubre que Jessica es una vulgar ladrona medio putona secuestradora con ideas violentas que finge también ser loca. Le pregunta que ha robado para que la persigan tanto y ella no responde. Edgardo dice que va ir hasta el final porque ella lo ha metido en ese asunto. Ella accede a que Edgardo le ayude a encontrar lo que ella misma ha robado pero no se acuerda, según ella, donde se encuentra. Se inicia así una vigilia, un recorrido durante toda la noche entre dos generaciones distintas con sexos opuestos, una generación madura y una generación inmadura que vive la inmediatez sin pensar en el futuro. El final de la película nos muestra finalmente los frutos de vivir la vida a golpes y sin reservas, es decir sin pensar.

Tamayo en su tercera película de los últimos diez años nos muestra una fotografía de Lima excelente (Ojo con los planos de Lince, Plaza San Martín, Plaza Mayor, Rímac, Recinto Taurino de Acho, Morro Solar en Chorrillos, el camino Miraflorino, etc.). El acierto principal es contar con Gianfranco Brero como el actor sobre el que recae el peso de la película, sus gestos, su voz hacen creíbles lo que le está ocurriendo. La joven Stephanie Orúe lo acompaña con una actuación ligera al principio pero conforme avanza la película se muestra más madura, se compenetra con el personaje, lo interpreta mejor. Una cinta que nos muestra la vida como es aquí y allá, no hay nada nuevo bajo el sol ni la luna, todo se llega a saber o mejor dicho todo se sabe.

martes, 19 de octubre de 2010

Los Actores

(Dirigida por Omar Forero – Perú 2006)

Bueno, la vida para mi ya esta dada. He vivido tanto, conozco tanto sobre la vida que ahora lo que espero nada más es triunfar. Sacar adelante todos mis proyectos, todos mis sueños.


Ella y él son amigos. Se encuentran una tarde de verano y empiezan a conversar

Ella: Y ¿Qué tienes? Te veo pensativo. ¿En qué piensas? … o ¿En quién piensas?
Él: …. Nada …
Ella: Nada que me quieras contar?
Él: No …. Nada
Ella: En tu enamorada?
Él: No, no tengo enamorada.
Ella: Si…. claro.
Él suspira
Ella: Y ese suspiro ….Ya pues cuéntame ¿En qué piensas? ¿En quién piensas?
Él: ¿En quién? ¿Quieres que te diga?
Ella: Si
Él: Mmmmm …..no
Ella: Ya ves como eres
Él la mira con unos ojos de angurriento
Ella: ¿Por qué me miras?
Él: Por nada
Ella: ¿Por qué te me quedas mirando entonces?
Él: Por nada. Hmmmm… te digo que si la conoces, nada más.
Ella: Ah la persona …. Ya pues, dime.
Él: Estudia con nosotros, en el aula.
Ella: Una compañera
Él: Obviamente compañera, no compañero.
Ella: Ya pues, pero dime quién es. Quiero saber.
Él la sigue mirando con ojos de angurriento
Ella: ¿Qué me miras? Responde
Él: Tú
Ella asombrada
Ella: ¿Qué?
Él: Quien me gusta eres tú. Iba a decírtelo pero el momento se presento y ya. Este más bien a ti te gusta alguien?
Ella: Si, si me gusta alguien
Él: Quién?
Ella: No te lo puedo decir
Él: Si te incomoda … de repente me quito.
Ella toca la mano de él.
Ella: No … espera. La persona que me gusta eres tú, también.
Él: Yo
Ella: Si y ya me tengo que ir
Ella le da un beso en la mejilla y se va.
Él: Chau

Él y ella son jóvenes, estudian actuación en el mismo lugar. No sabemos nada de los padres del muchacho. De los padres de la muchacha, sabemos que la madre se dedica a la costura y que tiene unos dolores intensos en el estómago por consumir gaseosa con chizitos en una fiesta. De su padre sabemos que le gusta recitar poemas de Chejov en los colegios y en las plazas públicas. A la madre de la chica le parece odioso que su hija y su ex esposo se dediquen al teatro, es una profesión que no sirve para nada.

Él y ella se buscan por todos lados luego de la declaración de amor compartida. El día que se encuentran, se hacen bromas, chistes tontos, se miran, se tocan y él le da un beso en la mejilla a ella. Otro día se vuelven a encontrar en lo alto de una casa, es el primer beso, el segundo, el tercero y demás. Hablan de tonterías porque no se les ocurre otro tema. Por la noche se encuentran para seguir besándose. Su madre de ella sigue con dolores de estómago. Su padre recita en su casa a las moscas.

Él y ella se encuentran en la casa de ella y hacen el amor sobre un cubrecama verde ecológico. Ambos están felices. Hacen el amor en otros lados, les gusta eso de unir sus cuerpos. Un día la madre descubre a lo lejos que un chico sale de su casa y es despedido con un beso en la boca por su hija. Inmediatamente se dirige a la casa a llamarle la atención a su hija, lo que no sabe es que ella esta embarazada. Algo va pasar ahora con estos dos muchachos.

Los Actores es una cinta lenta, sin música, la pareja de jóvenes da vida a la cinta con su timidez inicial y su audacia posterior. Es interesante notar que hay una historia principal e historias añadidas para extender la cinta. Es de suponer que la historia del vigilante silencioso sólo enfatiza la lentitud con que se desarrollan los eventos de la pareja principal. Por otro lado se resalta el tema de la actuación y hasta es definida en palabras del padre de la muchacha. “El sentido de la vida consiste en el acto. O sea, una persona es un actor. Es un actor en la vida misma. Cada vez que se presenta es un nuevo trabajo, una nueva actuación”.

viernes, 8 de octubre de 2010

Octubre

(Dirigida por Daniel & Diego Vega – Perú 2010)

No se puede ser igual toda la vida


Se inicia el día y Clemente (Bruno Odar) aplasta con su tenedor el huevo fresco del desayuno. El chancay finge ser un pan y recibe a la yema y a la clara. Tras el desayuno, empieza la chamba del día a día, se dedica a hacer préstamos y ganarse con los intereses. En caso de que no le paguen, siempre solicita una garantía a sus clientes. Terminado el día de chamba tiene relaciones sexuales con una puta, no cualquiera, a él le gusta las que sean carnudas y es más, en la repetición está el gusto, siempre lo hace con la misma.

La soledad que abunda en su vida parece hacer que los días fueran iguales. Comer, trabajar y tirar. Su rostro expresa tanto una abundancia de falta de amor como un apetito increíble por el dinero. Clemente guarda su dinero en un lugar especial, el horneador de su cocina a gas. Si entra un ratero, en la vida se le va ocurrir buscar ahí los billetes y joyas de sus clientes.

Una noche que él regresa de tirar, se da con la puerta abierta de su casa. Busca una piedra, camina en la oscuridad, prende la luz. Va en busca de su tesoro y lo encuentra a salvo. Está tranquilo, cuando de pronto escucha de uno de los cuartos, un ruido como de la presencia de alguien. Agarra una cuchilla y va al cuarto, enciende la luz y encuentra una canasta que se mueve, dentro hay una bebé.

La vida le cambió en solo horas. Por la noche no puede dormir porque la niña llora. Cuando quiere ver televisión, la niña también llora. Al mirarse al espejo, Clemente solo encuentra ojeras. Él tiene que seguir trabajando, logra encontrar una ferviente devota del Señor de los Milagros para que le haga de nana por un tiempo.

Es el mes de Octubre, la gente viste de morado y cree que se le va hacer aunque sea un milagro. La nana, de nombre Sofía(Gabriela Velásquez), también es un ser solitario en busca de amor y felicidad. La bebé llena en parte ese vacío en su corazón llegando un punto en el que se encariña con la criatura, sin embargo eso puede ser peligroso teniendo un patrón como Clemente. Las cosas pueden empeorar si ella también llegara a interesarse platónicamente por este hombre, del cual la gente mal hablada dice que tiene hijos de putas.

La película de los Hermanos Vega nos propone una historia de seres solitarios en búsqueda de mucho amor. Inclusive el personaje del viejo cliente, amigo del prestamista, interpretado por Carlos Gassols vive aferrado a su vieja enamorada que más parece en estado vegetativo que viva. La actuación de Odar, Velásquez y Gassols es sobresaliente. Tener un buen equipo de actores permite que la historia fluya por si misma. Acertadas las locaciones escogidas en el Centro de Lima y alrededores. Una escena que siempre recordaré es la escena del calzón con agua, habían tres chicas en la fila de butacas posterior a la mía y emitían unos sonidos onomatopéyicos durante la proyección de dicha escena que me hacían pensar que ellas habían hecho lo mismo con algún pobre hombre.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Ella

(Dirigida por Francisco J. Lombardi – Perú 2010)


Cuando yo estoy con una mujer, ella se vuelve mi mundo, mi inspiración, las demás se vuelven figuras decorativas. No entiendo a esos hombres que son infieles, que no le tienen respeto a la mujer. Peor no entiendo a esas mujeres que imitan a los hombres infieles y se comportan de la misma forma. El mundo parece perder cada día más los valores.

Alfredo (Paul Vega) pinta a su musa Luna (Patricia Garza). Ella es su modelo. Alfredo se concentra en las caderas, pareciera que la espalda o el cabello o las piernas o el perfil de su rostro no le interesara, se concentra más en las formas de las caderas. Una y otra vez pinta y bota sus bocetos, a ella se le nota como agotada de estar desnuda todo el tiempo que él le pide.

Luna va a su cuarto, empieza a llenar su bolso de mano con libros y dvds, se queda mirando un libro en particular y le salen lágrimas. Tiempo más tarde se ha puesto un vestido blanco que resalta esa bella figura que posee. Quiere comunicarse con Alfredo pero él está encerrado en su cuarto de trabajo haciendo pinturas con imágenes de ella de memoria. Luna saca una maleta roja y empieza a llenarla. Al rato Alfredo se aparece en el cuarto y le pregunta a dónde va, ella no responde. Él le dice dónde esta el papel de mierda que acostumbran dejar las personas que abandonan a otras sin previo aviso. Ella vuelve a quedarse callada. La abraza, le besa las manos, recorre con más besos su piel pero parece que no hay química entre ambos. Al rato ella se va al baño a ducharse, Alfredo observa la desnudez de ella, es una chica tan joven y tan bella, pensar que llevan 8 años juntos que podrían haber sido 4 o 2 o 1 o meses o días. Para Alfredo, ella es su obra. Cuando termina de caer la última gota de agua, ella coge la toalla y se la pone en el cuerpo, Alfredo entra al baño a increparle con preguntas sobre lo que esta ocurriendo con ella, la desgracia provoca que ella se resbale en el piso del baño, se caiga de cabeza y muera instantáneamente.

Alfredo camina por las calles, mira videos de cuando ella estaba viva y él la filmaba, fuma y fuma. Va a una tienda y compra bolsas de hielo. Regresa al baño desgraciado, levanta a Luna y la pone en el jacuzzi, limpia la sangre del piso con un trapo. Finalmente llena el jacuzzi de cuadrados y bolas de hielo. Luna en medio de ese hielo parece una princesa durmiente con brillantes encima de todo su cuerpo desnudo. Alfredo la mira como recordando los 27 lunares que se encontraban esparcidos por su cuerpo y los dos de color rojo que tenía, sin mencionar los dos de la planta del pie izquierdo.

Inesperadamente Alfredo escucha que llaman al celular de Luna, el celular indica que llama “R” (Romulo Assereto). Alfredo aprieta el botón para escuchar y escucha la voz de un hombre que dice: Amor, ¿cómo te fue? ……….
Alfredo pone una cara de confusión, sus ojos lo dicen todo, se pone nervioso. Comienza a revisar las cosas de Luna, busca alguna pista, algo que le indique la infidelidad de Luna, parece no encontrar nada. De pronto encuentra el estuche donde ella guarda su cámara fotográfica, ahí hay tres rollos. De inmediato busca una tienda para el revelado pronto más pronto. Se va a un parque a esperar, mientras se fuma un cigarrillo, de pronto recibe otro mensaje de “R”, a Alfredo se le ocurre responderle haciéndose pasar por Luna, “R” responde otra vez, Alfredo responde otra vez, “R” dice que la siente rara. Alfredo va a recoger las fotos y encuentra puros paisajes, de pronto en las últimas hay 4 fotos que Luna le ha tomado a un hombre. Alfredo suda, va a su casa y recibe otro mensaje de “R”, no le contesta. Al otro día se le ocurre citarlo a un sitio para confirmar sus sospechas, en efecto el hombre de la foto es “R”. Lo sigue a su centro de labores, lo investiga por internet, de noche también lo sigue y descubre que va a un local para cenar. Alfredo sube al segundo piso para mirarlo, observarlo, “R” se da cuenta. Alfredo abandona el sitio, “R” lo ha seguido, “R” lo encara y le pregunta por Luna. Alfredo le dice que suba a la camioneta.

Van a la casa de Alfredo, la vida los enfrenta a la realidad. Uno está furioso y triste y con ganas de matar a Alfredo, este último quiere saber cuando se inicio la infidelidad. Ambos tienen que tomar una decisión, primero deberán conversar y aclarar sus dudas.

Lombardi nos sorprende con una buena película para uno de los mejores años del cine peruano (2010), en definitiva escoger a Paul Vega es un acierto total y entregarle el protagónico no hace más que recordar los aciertos de Lombardi con José Luis Ruiz en “Bajo la piel” y con Toño Vega en “La boca del lobo”. Los 2 actores que le acompañan no desentonan en absoluto el trabajo de Paul Vega, más bien lo ayudan a que saque lo mejor de si y haga de esta una de las mejores películas del año.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Regreso

(Dirigida por Jano Burmester – Perú 2010)
Una voz de mujer nos indica que alguien ha llegado al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. La cámara enfoca las llantas de un carro que acaba de estacionarse. Baja alguien, sólo se le ve sus zapatos y pantalón, luego sus dos maletas. La cámara se aleja es un joven que contempla una casa.

El joven camina por la calle, lleva dos bolsas de color amarillo. Llega a las rejas de su casa, observa que están sucias. Entra, limpia la mesa con su trapo y se da cuenta de que sus manos están asquerosas. Saca de una de las bolsas un líquido que se echa a las manos, luego se frota y queda tranquilo. De las bolsas extrae un tapaboca y unos guantes, se los coloca ambos. Recorre la casa, ordena las sillas de la mesa, usa la lustradora para limpiar el piso, plancha su ropa con una dedicación extrema, ordena sus camisas, barre la azotea. Todo parece ser meticulosamente hecho cuando de pronto observa que en la casa vecina llega una chica, la mira, ella siente esa mirada, voltea, pero él ya ha desaparecido de escena.

El joven se baña, uso tres jabones para este propósito, limpito limpito debe quedar así que uno no le basta. Instala una cámara que da a la casa vecina. De esta manera estudia los movimientos de la muchacha y anota en unas hojas, las horas que llega el panadero, si tiene novio, etc. Como graba las escenas cotidianas de la vecina, descubre que ella ha peleado con su novio. Una mañana toma el tiempo con su reloj marca Piaget y descubre la hora que ella sale a trotar a la calle. Al otro día el joven sale con ropa deportiva y se une al trote de ella. Las carnes de ella lo alientan, ella habla pero él no le responde. El cuerpo sudoroso de ella y los movimientos de su pecho y culo hacen que él la mire con una curiosidad tremenda. De pronto se detiene, algo le pasa al muchacho, se lleva la mano a la frente, mira su mano ……… mierda, ahora qué va hacer? Final inesperado.

Hace unos días me invitaron (Gracias Katy Rodríguez) al estreno del cortometraje “Regreso”. Por si acaso felicitaciones a la Universidad San Martín de Porres que lleva tiempo en promover la movida del cine nacional. Día Lunes de semana y con toda la chamba encima, igual acabe pronto con mis tareas y me dirigí al Cineplanet Alcázar. En la Sala 1 era la proyección, observé muchos actores del cine y de la televisión nacional. La sala se llenó, hubo unas palabras previas del director y empezó la función. Con agrado me doy cuenta que el cine nacional sigue creciendo, se siguen haciendo cortometrajes, largometrajes de una manera frecuente. La pregunta es estaremos construyendo un cine peruano con identidad propia, tal parece que hacia eso vamos.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Sonata Soledad

(Dirigida por Armando Robles Godoy – Perú 1987)

Primer Movimiento: Tempo

Es una zona solitaria, llena de cerros, el ruido del viento se apodera de la sala. Un hombre camina entre las piedras, él de pronto observa a un hombre y una mujer dándose picos en los labios, en la quijada, un poco cerca al cuello. Sigue caminando, ahora la pareja está dándose besos y acariciándose los brazos en el suelo de un bosque. El hombre que mira todo esto pareciera que todo lo que observa son recuerdos de su niñez, es decir, ahí no hay ninguna pareja, sencillamente son sus recuerdos.

El hombre sigue caminando, llega a un bosque donde se sienta y contempla a unos niños correr desnudos y siendo perseguidos por un sacerdote. Uno de los niños se cae al piso y el sacerdote le resondra. El hombre observa la escena, es parte de sus recuerdos ya que él era ese niño.

El hombre escucha una misa del sacerdote que vimos un rato antes, este habla a los feligreses:

“El amor de Dios no es como el amor del hombre porque el amor de Dios es puro, es casto, es desinteresado. Mientras que el amor de los hombres está contaminado de egoísmo, de las más bajas pasiones, de los deseos más innobles y sobre todo está contaminado de placer. El amor de los hombres depende del placer y debemos recordar amados hermanos en Jesucristo nuestro señor que ahí donde impera el placer no puede haber amor, que ahí donde impera el placer impera también el egoísmo, que ahí donde impera el placer acecha el pecado”.

El hombre lee un libro en el bosque, dos jóvenes mujeres pasan corriendo y entre bromas le quitan el libro. Una pareja se besa junto al río, se besan junto a la puerta de una casa.

El sacerdote conversa con el niño.
Sacerdote: ¿Cuántas veces lo hiciste?
Niño: Cuatro, padre.
Sacerdote: ¿En cuánto tiempo?
Niño: Ayer por la tarde
Sacerdote: ¿Las cuatro veces?
Niño: Si, padre

¡Son todos unos pajeros! dice el profesor de tiro al blanco al niño y a sus compañeros de clase. Los chiquillos se corren la paja y son felices. El sacerdote sigue conversando con el niño.
Sacerdote: ¿Qué haces para luchar contra las tentaciones?
Niño: Nada, padre.
Sacerdote: ¡No luchas! …¿Y te entregas al pecado con deleite?
Niño: ¿Qué quiere decir padre?
Sacerdote: ¿Qué si te gusta?, ¿Qué si lo haces con placer?
Niño: Si, padre
Sacerdote: Y ayer ¿Hubo derrame?
Niño: Si, padre
Sacerdote: ¿Las cuatro veces?
Niño: Si, padre
Sacerdote: ¿Te arrepientes de todo corazón?
Hombre: No, padre

El primer movimiento termina con el hombre en un vagón de tren detenido, la música suena y por más que hay gente a su alrededor, se siente una sensación de soledad.

Segundo Movimiento: Contrapunto

Un joven maneja su camión por un camino afirmado en un territorio de Sierra, va acompañado por una mujer que duerme. Se detienen frente a una casa alejada, ahí un hombre mayor escribe en su máquina de escribir dos palabras “renuncia irrevocable”. El camionero baja con la mujer y se internan en la casa, no encontrando a nadie. El escritor también con su esposa salen hacia el camión y tampoco encuentran a nadie. Se entrecruzan en ese momento pero en realidad entrecruzan en el tiempo porque son las mismas personas. Llama la atención que cuando el escritor se interna en el camión hay una radiograbadora, la cual prende y se escucha la voz de una mujer que dice: “No se lo que siento, será porque ya no siento nada”.

Tercer Movimiento: Variaciones

Un hombre maduro filma una película con dos protagonistas, un hombre y una mujer. Las escenas no le salen como él quiere, se queja. La mujer irradia harta coquetería que llama la atención su actitud, rato más tarde la vemos acostándose tanto con el director como con el protagonista principal. A los dos les dice que quiere tener hijos con ambos. Escenas más tarde también dice que ella no puede hacer determinadas cosas porque su destino es morir. En efecto muere luego de beber un vaso con una pócima especial para la muerte ligera y tranquila, preparada especialmente por el hombre maduro. Ya en su ataúd se ve a la mujer completamente sola, nadie la acompaña en su momento final.

viernes, 17 de septiembre de 2010

El último piso

(Dirigida por Dorian Fernández – Perú 2010)


Alguien limpia la celda
de la tortura
que no quede la sangre
ni la amargura

alguien pone en los muros
el nombre de ella
ya no cabe en la noche
ninguna estrella

alguien quiso ser justo
no tuvo suerte
es difícil la lucha
contra la muerte

(Alguien - Mario Benedetti)


Charlie Charlie (Joel Huamán) es un guachimán que trabaja en el edificio más alto que se levanta sobre la ciudad de Iquitos, en la Selva Peruana. Es extraño este edificio porque según cuentan fue construido para ser un gran hotel, sin embargo lo dejaron a medio hacer. El último piso guarda un gran misterio porque es habitado por un fantasma (Duller Vásquez). Este fantasma es de carne y hueso, tiene unos 80 años, le gusta dibujar, su mirada refleja una gran tristeza, lleva unos lentes gruesos con lunas de botella, camina por el último piso como dueño de ese pedazo de concreto. Al fantasma le gusta dibujar a una mujer.

Esta mujer es la que Charlie Charlie dice que la apodan la poeta (Gladys Vásquez) en la ciudad. Es una mujer que siempre quiso ser poeta pero termino de sudor en sudor de cama en cama. Ella sufre porque no encontró el amor, porque fue el manjar de los hombres, porque los años pasan y el tiempo te lo refriega en todo tu cuerpo y alma. La poeta llora y recita poemas de desamor.

El fantasma dibuja a la poeta de memoria, ahí la voz de Charlie Charlie, quien es el narrador de toda la película, nos dice que el fantasma se enamoro una vez en la vida de una mujer equivocada. Ya nos imaginamos de quién. También nos enteramos que el fantasma fue un arquitecto al que acusaron de que su construcción se iba a caer y que él había enloquecido, ambas afirmaciones siendo mentiras. Cuando Charlie Charlie nos cuenta esta parte de la vida del fantasma, la cámara lo enfoca al fantasma leyendo unos recortes periodísticos de cuando era el famoso arquitecto de Iquitos. Charlie Charlie nos sorprende porque dice que el fantasma ha tomado una decisión para su vida, ya no quiere sufrir más. Charlie Charlie empieza a subir las dieciséis escaleras que le separan del último piso, presiente que el fantasma esta vez si ha perdido la cordura. A lo lejos en la plaza, la poeta contempla el edificio y al fantasma con sus manos apoyadas en el concreto. Un final inesperado-esperado esta por ocurrir.

Narrada por Charlie Charlie, la película “El último piso” nos habla de nuestros miedos, del tiempo, de la muerte, del amor y de todas esas cosas que debemos afrontar día a día. La película parece una sucesión de poemas, Charlie Charlie nos cuenta como poetizando su historia, la del fantasma y la poeta. Sin duda, seguimos viendo cine peruano tanto en Lima como en provincias con directores inspirados que quieren contarnos historias, que les gusta lo que hacen, que son jóvenes y con un gran futuro por delante. Y que además se preocupan también por la fotografía, por los colores, las tomas de arriba hacia abajo, las tomas de abajo hacia arriba y finalmente la música.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Espejismo

(Dirigida por Armando Robles Godoy – Perú 1972)
¿Quién es el hombre que corre?
Paisajes del desierto de la ciudad de Ica nos muestran a un hombre corriendo, parece venir hacia nosotros los espectadores. Corre desde lejos como queriendo llegar a la sala para revelarnos quién es.

Hernán (Hernán Béjar) es un chiquillo que esta por escribir sus últimas horas en Ica, ciudad caracterizada por sus desiertos, sus lagunas, por la sensación de misterio que caracteriza a todas las ciudades ubicadas al sur del Perú. Esa mañana sale de su casa calato y corre por el desierto con harto ánimo junto a cinco amigos. Desde lo alto de una hacienda en ruinas, son observados por Juan José (César Elías), otro chiquillo que se mantiene ajeno a la alegría de estos muchachos. Hernán se pone un calzoncillo en el camino, así como busca unas zapatillas que tiene enterradas en una especie de criadero de animales en el camino. Luego sigue corriendo con sus amigos, se encuentra en el trayecto con su profesor (Gabriel Figueroa) de colegio. Conversan sobre su partida hacia la ciudad de Lima. Hernán se despide y sigue corriendo. Es su partido de fútbol de despedida y esta ansioso por llegar a la canchita.

Juan José no solamente observa a sus amigos de colegio correr, también ve a un hombre corriendo y se pregunta quién será, observa a tres hombres en caballo. Serán alucinaciones de un chico solitario, ver a ese hombre que corre y los tres hombres en caballo, todavía no lo sabemos. O serán espejismos de tanta arena que hay en Ica. Juan José recorre la Hacienda, una mujer (Helena Rojo) de labios carnosos y mirada triste lo mira. Él también le pregunta por el hombre que corre, ella sólo lo mira.

El profesor de Hernán conversa con el papá del muchacho,

Profesor de Hernán: ¿Qué van hacer en Lima?
Papá de Hernán: No sabemos, todavía. Pero un hermano de María se muda y nos deja su casita en Comas.
Profesor de Hernán: No comprendo.
Papá de Hernán: ¿Por qué nos vamos?
Profesor de Hernán: Si, eso lo comprendo. Lo que no comprendo es porque tienen que irse.
Papá de Hernán: Deje sus adivinanzas para los exámenes, profesor.
Profesor de Hernán: Ojalá fuera una pregunta de examen.

Juan José observa que un hombre lo mira en la Hacienda, le hace la misma pregunta sobre la identificación del hombre que corre. El hombre tiene una mirada dura. Otra vez aparece la mujer que recorre la hacienda, siempre vestida de blanco y con una desnudez interna que se trasluce. Nadie responde a las preguntas de Juan José, pareciera que fuera una hacienda de fantasmas. Hernán piensa que su amigo Juan José esta mal de la tutuma.

Todos los misterios de Juan José nos serán revelados en la última media hora de la película.

Espejismo es una cinta de paisajes, seres vivos y seres muertos. Los dos personajes principales confrontan, uno a la vida y otro a la muerte. Hernán se va para Lima, no sin antes conversar con el padre Jorge (Hernán Romero), con el profesor y con Juan José sobre su partida. Juan José quiere descubrir quiénes son esa serie de personajes que se le aparecen en su “heredada hacienda”, será que son espejismos o son una serie de almas en pena. El inesperado final nos muestra dos personajes corriendo, ya habiendo ellos mismos dado respuesta a sus tantas dudas. Para recordar los diálogos del profesor con el papá de Hernán, del padre Jorge con Hernán, y finalmente la participación de Orlando Sacha como el dueño de la Hacienda donde transcurre la historia de Juan José. Una escena para recordar es cuando los hombres que cosechan las uvas tienen que silbar todo el rato que están trabajando, de lo contrario son echados por creerse que están con la “tragadera de uvas”.

Un dato sobre esta película: Estuvo nominada a los Globos de Oro del año 1973. El año que triunfo la película "El Padrino". En su categoría de película extranjera compitió con "El discreto encanto de la burguesía" de Luis Buñuel y con "Gritos y Susurros" de Ingmar Bergman.

domingo, 5 de septiembre de 2010

RUMEITS y otros cortos

(Dirigida por Gonzalo Ladines – Perú 2010)

RUMEITS (Short 2010)

A veces la vida no resulta como uno espera.

Malu (Malu Gil) y Manuel (Manuel Gold) miran en la televisión el programa del correcaminos y el coyote. Él se hace la pregunta existencial de si el coyote atrapara al correcaminos, su vida ya no tendría sentido. Ella esta pensando en que Viviana no la ha llamado y se encuentra angustiada. A él ni le importa si su vieja todavía no lo llama por teléfono. Ambos viven juntos, él es “heterosexual pajerus”, ella es “lesbiana activus de vez en cuandus”.

A Manuel se le ocurre una idea y se la dice a Malu.

Manuel: Oye … no te parece locazo que estemos acá en la cama. Un hombre, una mujer. Sin nada que hacer … así …. y no pase nada.
Malu: Manuel no voy a tirar contigo
Manuel: ¿Por qué no?
Malu: ¿Cómo qué por qué no? Porque 1. Vivimos juntos.
Manuel: No me importa
Malu: 2. Porque soy lesbiana
Manuel: Tampoco me importa. Puedes invitar a una amiga si quieres.
Malu: 3. No me gusta el sexo casual
Manuel: No tiene porque ser casual. Además del sexo casual, practico el formal, sport elegante y si tengo tiempo para quitarme la ropa … calato. Así que podemos practicar cualquier sexo que quieras.

Malu ha tenido sexo después de varios meses con su amiga Viviana, y eso que se encontraba con la regla. A Manuel le da asco cuando ella se lo cuenta. Para Malu tirar es llegar a orgasmos aun estando en calzón. Para Manuel tirar lo hace todos los días (mueve la mano derecha hacia arriba y hacia abajo) y para concha con Jena Jameson.

Pasan las horas y siguen conversando del mismo tema. Para Manuel no es malo que dos amigos tiren. Para Malu los amigos no tiran. Para Manuel todos los hombres quieren tirar sólo es cuestión que se lo propongan, la reta a Malu para que llame a Rolo para demostrarle que si va querer (mueve la mano derecha otra vez hacia arriba y hacia abajo). En efecto Rolo obvio que quiere.

Continua el día y salen a pasear por el malecón de Miraflores. Malu dice que él alguna vez trato de besarla al terminar de ver una película juntos. Manuel dice que ella siempre le tuvo ganas desde el colegio e inclusive lo leyó en un slam. Malu saca su lenguita y admite que si quería. Manuel no admite nada.

El día ya esta por finalizar, ambos se sientan sobre el muro frente al mar, parecen pensar. Manuel toma una chela. Malu toma su frugos. De pronto Malu toma una decisión, hacerlo. Manuel no lo puede creer, se mariconea, duda. ¿Qué pasara finalmente?

Las cintas peruanas cada vez vienen con propuestas novedosas, ya no se esta haciendo ese cine de los 80 y 90 con los mismos temas que nos tenían cansados. Hay más diálogos, hay más escenas de paisajes, hay más construcción de historias, hay más preocupación por buscar actores que empaticen con el guión, hay más una idea de cómo darle fin a una historia. En fin vivimos años de mucha creatividad en la pantalla grande.

Un día, una chica (Short 2006)

Son las 09:45 a.m. y suena el despertador. Una chica (Lia Camilo) con sus dedos largos trata de apagar ese aparato, al tercer intento lo logra. Da vueltas en la cama, esta despierta. Busca la cartera, saca un cigarrillo, sale de entre las sabanas, esta con un top verde y un short pequeñísimo del mismo color. La cámara enfoca su cuerpo y actitud rebelde. Prende el cigarrillo. La cámara enfoca sus muslos y sus piernas, una de ellas tatuada. Ahora ella esta buscando ropa, la cámara enfoca de abajo hacia arriba ese cuerpo de ella. Entra al baño, empieza a desnudarse, la cámara sólo le enfoca los pies y parte de las piernas. Un detalle el calzón que llevaba no era verde, más bien negro diría yo. Luego del duchazo se pone una polera completa negra y abajo una minifalda escocesa. Su cuarto tiene un cuadro de Ingrid Bergman y una foto gigante de Bob Dylan, al cual ella besa en un momento. Escucha en su disquera música sementera y mueve su cuerpo al son de la música. La cámara vuelve a enfocarla de abajo hacia arriba y nos deleitamos con el movimiento de ese cuerpo suyo tan delicioso de mirar, de observar. Al rato, su cuerpo esta tirado en la cama como reposando, suena el teléfono, la han despertado, ella se levanta y se va, no contesta a nadie. Fin.

Domingo (Short 2009)

Alex (Giovanni Arce) toma su galón de jugo de naranja, la cámara lo enfoca de perfil, esta sentado en una silla. Ahora hace su aparición, un amigo suyo, Javi (Gonzalo Heredia). Este último trae otro galón de jugo. Al rato los dos están sentados frente a frente bebiendo sus respectivos galones, sin medias, pareciera que fuera la temporada de verano. Más tarde, juegan en el Wii a peleas. Van a la piscina y nadan. Van a la canchita de básquet y juegan. Van al sauna y dizque calientan sus cuerpos. El domingo acaba, Alex abre la puerta de la casa para la despedida, se abrazan porque Javi se va del país. Alex no lo quiere soltar, hace rato nos hemos dado cuenta como lo mira a Javi durante todo el día domingo, Javi tiene que botarlo para lograr separarse, sin embargo Alex se recupera y toma una actitud inesperada hacia Javi.

Jacinta y la sangre (Short 2007)

Sólo cuando lo voltearon boca abajo se dieron cuenta de que tenía algo más que el resto de los hombres, y se inclinaron para examinarlo. Era una cola de cerdo (Gabo – Cien años de Soledad)

Jacinta (Mayte Mira) y Matías (Adrián Romero) comen carne de cerdo en su mesa. Se miran, al rato se tocan las manos. Sin embargo, llaman por teléfono, ella contesta. Parece que es un chico, él se pone celoso. Ella le dice al del teléfono que le acepta lo que le esta proponiendo. Matías esta furioso, no quiere que su Jacinta salga con ese tipo del teléfono al que llama Wilbert (Harold Zúñiga). Matías siente algo por Jacinta cercano al amor pero ella es lectora de Gabo y sabe que de una unión así sólo saldrían con colas de cerdo como hijos. Matías logra sacar del camino a Wilbert y va en pos de Jacinta, ella le manifiesta su miedo, él le dice que quiere hijos pero estos serán primero toros antes que cerdos. Fin.

Siete Semillas

(Dirigida por Daniel Rodríguez Risco – Perú 2016) Ignacio (Carlos Alcántara) es el gerente general de una de las mejores empresas t...